jueves, 3 de marzo de 2011

Cortito (o "Es lo que es")

Quisiera aclarar algunas cuestiones.
Quizás hayan notado el pequeño aviso que aparece ahora en la página de firmas, si no lo han hecho, dice lo siguiente: "El que quiera opinar, que de la cara. Todo comentario, agite, puteada o crítica constructiva será publicado siempre y cuando su autor tenga los huevos para poner su nombre. No es una censura, pero todos somos muy gauchitos en el anonimato."
Fuera de los insultos de carácter personal, los cuales no serán considerados por ser lisa y llanamente maricones, la reciente ola de anónimos ha acusado a mis escritos de ser "banales" y "frívolos"... Lo cual es absolutamente cierto.
Mis disculpas a quienes hayan entrado aquí abrigando la esperanza de encontrar el sentido de la vida o algún otro sentido. Este blog jamás estuvo intencionado para la trata de temas serios o profundos, de hecho, mi objetivo siempre fue proveer textos totalmente carentes de cualquier tipo de valor, no es más que una forma de matar el tiempo (para mí y para quien lo lea) y quizás hasta de compartir una risa. Nunca fue de mi interés redactar algo "profundo" o "serio", por lo que me consta, lo que escribo tiene la profundidad de un charco, así me gusta, y así lo quiero. Lamentablemente los charcos irritan a la gente idiota, que va por la vida con la cabeza tan metida en el orto que es incapaz de ver por donde camina y acaba, inevitablemente, por mojarse los pies. No pretendo batirle la posta de nada a nadie, de hecho, si algo, mi único interés es compartir mi propia confusión y despiste respecto de la vida en este planeta. Es muy simple: si no les gusta, no lo lean, sé cuánto a muchas de estas personas les cuesta leer, y ni hablar escribir sus críticas, así que les ruego que se ahorren el esfuerzo.
Dichosos sean aquellos que saben jugar en los charcos.

jueves, 20 de enero de 2011

Pasa en las películas, pasa en la vida, pasa en A.Y. Not Dead

¡Saludos, camaradas!
Antes que todo quiero decirles que el update de hoy llega a ustedes por medio de una fuerza mayor; de hecho yo ya tenía un update escrito, listo para ser revisado y subido, pero el acontecimiento que os vengo a relatar me resultó tan increíble que decidí poner el primero en standby y hacerle lugar a este último. Dicho sea de paso, lo que tenía escrito era una bosta, así que menos mal que Dios dejó este nuevo y maravilloso material en mi regazo, bah, en realidad en mi muslo, ahora les explico.
Sucede que hoy tenía que ir a retirar un par de anteojos que encargué la semana pasada a una óptica que queda en Almagro, o sea, la loma del orto. Sabiendo que me esperaba un tedioso viaje en mi odiado 168 me puse en campaña de elegir la ropa que iba a usar, teniendo en cuenta varios factores influyentes: a) En el bondi hace calor. b) El viaje es largo, mejor estar cómoda. c) Es una zona un poco gede. d) No tengo nada que ponerme. Ok, el último factor era un toque subjetivo, y no muy cierto, pero a todo el mundo le tocan esos días en los que se siente un esperpento y nada le queda bien. Lo peor es que no carezco de ropa sino todo lo contrario, tengo un vestidor desbordante, la ropa ya no me entra en los placards (me sale decir placares). Cuando uno está en un mal día y tiene tres jeans y tres remeras es más fácil, elige de las 9 combinaciones posibles la que menos apeste y voilá, cuando se tienen más de 80 pares de zapatos (literal), la cosa se complica.
Pasé horas probándome una y otra vez conjuntos que cumplían con las condiciones antes estipuladas (al menos a, b y c), pero todos eran descartados por la misma razón: "me queda como el orto". Finalmente encontré un short que me compré hace más de un año en un outlet de A. Y. Not Dead y nunca había usado. Nada del otro mundo, un short de jogging gris, tiro alto, lindo pero tranqui, cumplía con los requisitos a la perfección (en realidad era demasiado corto, pero era lo único de mi guardarropas que no me hacía sentir Shrek). Me lo puse con una musculosa negra, aunque me debatí un buen rato si no ponérmelo con mi remera de Cerebro (de Pinky y Cerebro), borceguíes, y estaba lista para enfrentar mi viaje, sport, pero fashion. Mientras me miraba al espejo para ver si me cambiaba de nuevo vi que las etiquetas se asomaban por el costado de mi muslo (que por el largo del short, era casi mi glúteo). Las arranqué de un tirón, y por un impulso inexplicable me puse a leerlas, quería fijarme si me acordaba qué significaba cada uno de los simbolitos de lavado, algo así como un auto-test pelotudo ("a ver si me acuerdo..."). No solo no me acordaba (obvio), sino que al escudriñar la segunda etiqueta me quedé helada. La leí una vez. La leí dos veces. Tres. "No puede decir eso, ¡NO PUEDE DECIR ESO!", pensaba. Pero lo decía. Lo decía en claras letras negras: "A. Y. NOT DEAD, BULIMIA Y ANOREXIA".
Así como lo leen. ¿No me creen?
No lo entiendo... Bah, sí lo entiendo, pero ¿QUÉ ONDA?
Revisé toda mi ropa comprada en A. Y. Not Dead, que no es poca, y esta era la única prenda que decía eso, "¿Será un error?" Me pregunté, "¿Por eso estaría el short en sale?" No sé qué tipo de error es ese, más bien parece una broma pesada o un acto fallido del encargado de diseñar o imprimir las etiquetas, y esa es la hipótesis mas naíf y más cuerda a la que pude llegar. Otra hipótesis más verídica es que los de A. Y. Not Dead son una bosta, y unos asquerosos hijoputas (lo digo en gallego para un golpe de efecto), porque no pueden poner eso en una prenda de ropa con la intención de que la gente lo use sin saberlo, es enfermo. De ser así ¿qué habrán pensado? ¿"A ver si se dan cuenta"?
Siendo honestos, siempre supimos que A. Y. Not Dead, Ana y Mia son muy amigas, se lo ve en las gráficas, minas sin tetas y sin culo, puro hueso, con patas como zancos, pero bueno, la ropa es linda. Ahora me encuentro realmente en una encrucijada, puedo elegir tomar una posición al respecto y nunca volver a comprarles, o decir "Ya fue", y guardarlo en mi cofre de anécdotas graciosas. Me pregunto si será posible hacerle un juicio a la marca, tiene que ser apología de algo, o daños punitivos, o ALGO. La verdad, me parece bastante ácido, pero bueno, "cuando la vida te da limones, tíraselos a la gente" (especialmente si son unos asquerosos hijoputas).
Creo que este update tiene una moraleja, aunque no sé bien cuál es, quizás sea que no hay que comprar en A. Y Not Dead, ó que si dejás de comer su ropa te va a quedar más linda y quizás hasta te hagan descuento. Elijan la que más les guste.

lunes, 29 de noviembre de 2010

She's Lost Control

Originalmente había dibujado una historieta con este título, bah, en realidad se llamaba "Ella perdió el control", pero me pareció que la anécdota que os voy a contar es de tal extravagancia y riduculez que amerita perfectamente este nombre.
El sábado pasado tuve el cumpleaños de mi amiga Lola, que es divina, copada, y todo el mundo la quiere, por lo tanto sus fiestas siempre crean gran expectativa y suelen estar colmadas de gente, drogas, alcohol y del inalterable producto de estos tres factores: felicidad. Gran emoción gran, tenía ganas de una buena noche de joda, y aprovechando que estaba al pedo ese día fui y le compré un lindo regalo, y a mí, un lindo vestido para usar esa velada (y un pullover y otro vestido y un par de accesorios, porque sí). Después volví a mi casa, me di un baño de inmersión, y me dispuse a arrancar. Me tomé el 168, colectivo que ODIO, siempre está lleno de pendejos gritando que salen de la matiné en Ku y de modernos odiosos yendo a Niceto, pero no me importó, porque yo iba al súper cumple de Lola.
Cuando llegué todavía era temprano, no había mucha gente. Charlé con un par de amigos y conocidos buena onda, y tuve la suerte de recibir una buena noticia que me alegró la noche más aun. Conforme fueron avanzando las horas, el lugar (que era la casa de la abuelita de Lola) se fue llenando de personas, todos amigos de la cumpleañera, o amigos de amigos. Los franceses y yo dimos buena cuenta del fernet, y para las 3 de la mañana ya tenía un pedo tricolor y un enchastre de cerveza en el vestido nuevo (lo cual no podía importarme menos, ¡qué bien la estaba pasando!). Me quedé rancheando en la cocina con "los franceses" y "los lanuseros". Un rato antes uno de los lanuseros se había boxeado con otro amigo de Lo, no entendí por qué, no porque fuese muy complicado de entender, sino porque no entendía nada. Para que se entienda mejor:

(Eso que parece una calabaza es una calabaza)

Volviendo... En un momento dado me percato que hay un pibe muy raro al lado nuestro. Interrogo al francés Jonas con la mirada, como diciendo "Che... ¿Qué onda?", y él me devuelve una expresión de duda y sospecha. El pibe era muy petiso, debía medir 1,50, quizás un poco menos, estaba todo vestido de negro, tenía una remera de Lacrimosa, una mochila de no me acuerdo qué otra banda (mochila de esas que usábamos cuando teníamos 14 años y queríamos que todo el mundo supiese que éramos re capos y escuchábamos lo que fuere) y, por sobre todo, estaba totalmente solo, y llevaba un buen rato parado ahí sin hablar con nadie. Un poco desconcertados volvimos a dirigir nuestras miradas hacia este peculiar individuo, y ¡qué buen momento elegimos para hacerlo!, en ese instante el chabón se metió la mano en el bolsillo y sacó, no una navaja, no un revolver para matarnos a todos, sino el control remoto de la televisón, y se lo volvió a guardar. Jonas y yo nos miramos con expresiones de sorpresa solo representables a través de un emoticón, el cual no poseo. Era una situación muy confusa: primero, porque estábamos los dos muy pasados como para poder hacer algo al respecto, y segundo porque ¡¡NO PODÍA SER que el bepi tuviese el control remoto en el bolsillo!! ¡¿A quién carajo se le ocurre?! Después de preguntarnos mutuamente "¿Pero vos VISTE ESO?" una y otra vez, yo le dije que había que hacer algo, lo cual era cierto... pero ¿qué? No es que te puedas acercar a una persona en una fiesta (menos si es un flaquito turbio) y decirle "Che... dame el control remoto", y, por otro lado, realmente no podía, la situación me había generado tal ataque de risa que era incapaz pronunciar una oración entera. En ese momento pasó un ser con quien si puedo evitar cualquier tipo de contacto, lo evito, pero las circunstancias me superaban, lo agarré y le dije "JAAJAJAJAJA MNESE TIPOJAJAJAJA MNIENE JAJA EL JAJA EL JAJAJA EL CONT CONTROL JAJAJAJAJAJAJA REMOTO EL CONTROL REMOTO JAJAJ NELSOLBLISLLO!!!!". "¿Qué?", me contestó. Ahí junté más fuerzas que Gokú para hacer una genkidama y logré articular rápido y por lo bajo, antes de tener otro ataque de risa "elchabónesetieneelcontrolremotoenelbolsillo". Obviamente mientras lo decía escuché lo ridículo que sonaba, por lo que la respuesta "No flasheés" no fue una gran sorpresa. Insistí: "No, man, en serio, EN SERIO, y estoy demasiado del orto para hacer algo al respecto, ¡hay que decirle a alguien!" Ahí no vi exáctamente qué sucedió, cómo esta persona vio el susodicho objeto en posesión del darki, pero lo vio, y me dijo "BOLUDA, TENÉS RAZÓN". "¡TE LO DIJE!". "SÍ, SÍ, NO LO PUEDO CREER". "¡Hay que hacer algo -dije- andá a decirle a alguien!". Así, partimos por rumbos separado en misión de advertirle a alguien que pudiese intervenir. Se lo comuniqué a uno de los lanuseros, pero no pasó nada, también se lo dije a una amiga de Lola, su respuesta fue "si te lo cogés usá forro". Claramente gente, drogas, y alcohol estaban probando ser directamente proporcionales en conceptos de diversión y karma. Finalmente, parada en la puerta de la cocina, vigilando que el man no se las tomara (aunque realmente mucho sentido no tenía, puesto que el tipo no se movía de su spot autista), logré asirme del brazo de un buen muchacho llamado Joe Adler, y haciendo un esfuerzo brutal le comuniqué la situación. Aunque sorprendido, me creyó lo que le decía, y fue el único que tomó cierta iniciativa al respecto. No nos daba la cara para ir y preguntarle, especialmente a mí, porque supuse que iba a decir que no tenía nada y yo iba a quedar como la peor barrileta de todas. Al pasar un amigo de Joe, éste le dijo bien fuerte y audible: "Che, man, ¿no viste el control?". "¿Eh?". "Está faltando el control remoto de la tele". "¿De qué hablás, boludo?". "Nada...", dijo Joe desilusionado al ver que su plan no había funcionado. Breves instantes después pasó una amiga suya, a la cual le pidió que fuese a preguntarle al pibe si tenía el control remoto y la chica accedió sin chistar, claramente pensando que era una joda. Nosotros observamos a cierta distancia como gesticulaban. Ella hizo señas de "¿Me das el control remoto?" y él (inesperadísimo) sonrió e hizo señas de "Sí, tomá" y se lo dio. La piba volvió que no entendía nada y me dio el control a mí. Yo en ese momento ya estaba en el Nirvana de la ridiculez y no podía entender que eso estuviese pasando. Joe y yo nos sentíamos los héroes de la fiesta, pero no se acababa ahí, ahora había que hacer echar al pibe, que NO SE HABÍA MOVIDO DE SU LUGAR, sino que seguía vegetando en el mismo rincón de la cocina, como si nada hubiese pasado. Obviamente nadie quería armar quilombo, porque no querían arruinarle el cumpleaños a Lola yéndose a las manos, de nuevo... Así que empezaron a rajarlo bien, tranca, pero dándole a entender que se fuera, y el tipo no se iba. Y no se iba. Los pibes empezaron a plantarse, a insistir de a más, y más fuerte. El petiso estaba aterrorizado, todo el tiempo hacía el ademán de plantarse pero sabía que si movía un dedo lo cagaban a manos. Veinte minutos discutieron, hasta que en un momento el pibe medio se le fue al humo a uno y al ver que todos amagaban con avalanzársele... Se puso a llorar. Yo no lo podía creer, Dios, cómo me hubiese gustado estar sobria para ver eso. La gente empezó a hacer presión detrás del principal interlocutor, y de apoco lo fueron arrinconando contra la puerta hasta que lo sacaron. Yo devolví el control... ¿Devolví el control? Faaa... Ahora que lo pienso, no tengo la más puta idea de qué hice con el control... Mis disculpas a la abuela Marta.
A las 6:30 de la mañana, horario de mi partida el conteo final era:
Número de idas a las manos: 1 1/2
Número de controles remotos robados y recuperados: 1
Número de celulares, billeteras y documentos faltantes: 1
Número de personas expulsadas del recinto: 3 o 4
Número de lámparas destrozadas: 1
Número de personas que seguían ahí a esa hora: como 20
Número del colectivo que me tenía que tomar: 168
Número del colectivo que me tomé: Taxi, no hubo otra.
Número de botellas de alcohol vacías: Math error

Lola, amo tus fiestas.

sábado, 16 de octubre de 2010

Me llama, no me llama, me llama, no me llama, me llama...

Siempre pensé que si tuviese las piernas o el talento de una mina como PJ Harvey la vida sería mucho más fácil, y no me romperían el corazón tan seguido. Bullshit, si hay una razón por la que queremos tanto a Polly Jean es por sus cds llenos de letras de despecho y mal de amores. Si alguna vez escucharon Rid of Me, o Dry, saben de qué hablo. Si no, escuchen. Justamente el otro día iba en el bondi escuchando un tema de ella llamado Sheela-Na-Gig, en el cual dice "Gonna wash that man right out of my hair, gonna take my hips to a man who cares". Cuánta razón tiene, pero no mientas, Polly, si te encanta sufrir... A todos nos encanta sufrir, no importa quién seas o qué tan genio de la vida o talentoso seas, a todos nos hacen mierda (es cierto que a algunos más que a otros, y que hay gente que hace algo productivo con ello y gente que simplemente se vuelve una ameba abominable, pero bueno, eso ya es otro cuento). No es por joder con mi esnobismo musical, pero Leonard Cohen, un mujeriego de aquellos, en realidad se moría de amor por Nico (ya saben, la de The Velvet Underground & Nico), incluso le escribió un tema alucinante llamado "Take this longing", y ella jamás le dio pelota. ¿Por qué no le dio pelota a Lonard Cohen? Porque estaba perdidamente enamorada de Jim Morrison, obvio, y Jim no paraba de cogérsela y volver con su ex. Borracho hijo de puta, qué fuerte que estaba.
Claro que la vida era más fácil en ese entonces. Le dabas tu teléfono fijo y te llamaba o no, punto. Hoy en día es desesperante, hay infinitos medios por los que pueden rechazarte. Supongamos que conociste a un pibe, intercambian nombres y celulares: ¿te agrega a facebook o no te agrega a facebook? Supongamos que sí, que te agrega a facebook, ¿te habla por facechat, te manda un mensaje personal o uno de texto, o no te manda nada? Supongamos que sí, que vía alguno de esos medios organizan una salida, y en el proceso de hacerlo intercambian mails para agregarse al msn porque el chat de facebook es una mierda. Salen, la pasan bien, da para verse de nuevo. Pasan 5 días y no dio señales de vida. Pasa una semana y nada. Vos ves que hace publicaciones en facebook, pero no te deja ningún mensaje. Siempre está conectado pero jamás te habla, y por más que revises el gmail, el hotmail y el twitter cien veces por día, él no te contacta. Estás más enchufada que Neo a la Matrix, y por si fuera poco, ya encontraste a su ex en facebook y te fumaste todos sus álbumes, mide 1,80 y tiene el pelo hasta la cintura, puaj. Es inevitable preguntarse: ¿Los hombres siempre fueron tan minitas?
Sí. Siempre.
En fin, este año me hinché las bolas de salir con pibes histéricos, pibes asquerosamente arrogantes y creídos, pibes que tenían novia, y desarrollé la One-Week-Policy. Si en una semana no dio ninguna señal de vida, descartado, a la isla de los hombres perdidos (concepto desgraciadamente extraído de Sex & the City). Si realmente (pero REALMENTE) te gusta mucho, y no estás lista para descartarlo aun, cobrale intereses. Si no apreció en una semana no puede reaparecer el miércoles o el domingo invitándote a su casa a tomar una birra, que se presente un viernes o sábado y te invite a un bar, o al cine. Pero yo recomiendo no dar más bola, eh, al fin y al cabo los hombres se rigen por la misma regla que el karma: "todo vuelve" , o la más conocida "el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen", y esto, gente (no puedo explicar por qué, es realmente un misterio), se cumple SIEMPRE. Pero siempre siempre, eh. Una vez vi una remera que decía "I have the pussy, so I make the rules". Debería habérmela comprado, es una buena filosofía de vida.
Y en caso de que por una alineación de los planetas, lo anterior no se cumpla, bueno... a ese mejor perderlo que encontrarlo, ¿no?
Salut!

domingo, 3 de octubre de 2010

What goes around comes around (o Dios labura con Tinelli)

Aloha, tanto tiempo. No es que no haya escrito nada en estas semanas, pero todo lo que escribí ofende, humilla o delata a personas que quizás no se lo merecen en tal medida, así que tuve que contenerme. Sin embargo me han pasado sin duda cosas locas en este tiempito, algunas buenas, otras malas, pero todas de la índole "planeta Kesselman", término acuñado por mi familia, puesto que somos propicios a que nos sucedan cosas desconcertantes. Las buenas me sacaron una sonrisa y una buena anécdota, nada más, pero las malas, como todo lo malo en la vida, obviamente las pensé, analicé y me revolqué en ellas. Finalmente mi asociación libre arrivó ante el concepto de "karma", cuya rama más importante (y divertida, creo yo), es la "ironía sofoclea".Para quienes no lo saben, la ironía sofoclea, o ironia trágica es (y esto lo cito de wikipedia porque ni en pedo lo describo con mis propias palabras) "por la que el hombre que parece haber alcanzado el culmen de su fama se precipita de inmediato en las más míseras desgracias físicas o morales", como cuando en Edipo Rey el chabón dice que va a cegar a quien haya matado a su padre sin saber que había sido él mismo y al final del libro se tiene que sacar los ojos. Ni hablar de que se cogía a su madre, eso ya es mala leche.

El karma, en cambio, se vende como un producto más cósmico y trascendental: "De acuerdo con varias religiones dármicas, el karma sería una energía metáfísica (invisible e inmesurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores" (en cuyo caso yo voy a volver en forma de papa marina).

En fin, eventos recientes y no tan recientes han llevado mi mente a vagar por los pagos mencionados. A continuación una serie de ejemplos que no pueden venir más al pelo:

1) Romina Yan, la actriz de Chiquititas, serie conocida por hitazos como "Chufa chufa cha", o más importante para el caso, "Tengo el corazón con agujeritos", muere el 28 de septiembre de no sé que mierda del corazón, las malas lenguas dicen que lo que tenía con agujeritos era el estómago. Por cierto, siempre detesté Chiquititas.

2) Frank Zappa escribe "Why does it hurt when I pee?" en 1979. Muere el 4 de diciembre de 1993 de cáncer de próstata.

Cito aquí una estrofa:

My balls feel like a pair of maracas

My balls feel like a pair of maracas

Oh God I probably got the

Gon.o-ka-ka-khackus

My balls feel like a pair of maracas

Por hacerte el piola, Frank.

Aquí, la canción:

Temón de aquellos.

3) Steve Irwin, cazador de cocodrilos, pero no de mantarayas. He aquí un link bastante simpático sobre criaturas prehistóricas que siguen existiendo ( http://www.cracked.com/article_18641_7-terrifying-prehistoric-creatures-that-are-still-around.html ), del cual extraigo un párrafo sobre el chobi en cuestión:

"Stingrays have already solidified their place in the annals of terror by doing what so many bigger and more venomous animals had failed to do in the past: kill Steve Irwin."

Nada, si tienen tiempo para leer mi blog, tienen tiempo para leer ese artículo, el cual les recomiendo porque es gracioso (además de morboso y totalmente aterrador).

Acá, Steve y la raya letal:


Otra raya letal:

Sucede que a mí me suelen pasar cosas que, valga la redundancia, solo me pasan a mí. Una vez conocí a un chico en el bondi y cuando le pregunté qué estaba escuchando, era el mismo tema que estaba escuchando yo (Laïka de Arcade Fire, para los curiosos). Fui al cumpleaños de un amigo y me encontré al pibe con el que había tenido una cita hacía dos días ¿estaba invitado? No. Vivía ahí. Me pasé toda la noche de año nuevo charlando con un chico re copado, al cual conocí de forma totalmente randómica, resultó ser el hijo de un re amigo de mi viejo (y mi viejo no tiene muchos amigos). Cuando empecé a salir con mi ex me sugirió ir al Salón Pueyrredón. Le dije que no porque había un chico al que no me quería cruzar y que iba siempre ahí, así que fuimos a ver a una banda a un galpón, bien under. El flaco estaba ahí... Y se conocían. Mi mamá y mi papá cuando se conocieron salieron un par de veces y dejaron de verse, se reencontraron en la calle exactamente al año de haberse conocido.

Algunas de estas historias serán ampliadas en updates posteriores.

Me pregunto cómo me tocará irme a mí. Yo soy bastante distraía y desbolada, es re posible que me las ingenie para coserme la mano a la frente, o muera aplastada en un derrumbe de zapatos una tarde de shopping.

Para colmo soy re hater ergo es probable que reencarne en esto:


O esto...


O...


Yo no sé qué habrá hecho Joseph Merrick (el Hombre Elefante) en su vida anterior, pero debe haber sido TERRIBLE.

Bueno, están advertidos: a ayudar a viejitas a cruzar la calle y nada de violarse nenes, porque el universo tiene una forma cósmica y cómica de cobrárselas, y si no te cuidás en tu próxima vida podés nacer con la verga metida en el orto, así que cuidado.

Chufa chufa chau!

domingo, 1 de agosto de 2010

El que quiere celeste, que le cueste

Hace dos meses y pico salí con un chico que conocí en un festival en el Konex. Sé que fue hace dos meses y pico porque el evento se llamaba la Re-Evolución y festejaba el bicentenario y todas esas cosas que no soporto, peeero me habían invitado y como buena rata judía tiendo a ver todo lo que es gratis como dinero ahorrado, así que fui. Él atendía en el stand de la revista Nah!, de hecho, era redactor de la misma (en mis libros, eso es un punto a favor, no sé ustedes). Pegamos buena onda, charlamos un rato ahí en la carpita, nos reímos, me pidió mi número e incluso me dio un beso. Ese fin de semana me mandó mensajes, me dio a entender que había leído mi blog (¿autochivo? ¿YO?), y me dijo si quería hacer algo. Yo tenía planes ya, pero le dije que iba a estar en Niceto, que cayera.
Esa noche finalmente apareció, pero no lo dejaron entrar por el horario. Terminé saliendo yo, fuimos a una fiesta en lo de un amigo de él y terminamos pasándola bastante bien. En resumen, mi evaluación de la noche fue "lo vería de nuevo", cosa que viniendo de mí es toda una proeza. Nunca más apareció. Nada, ni un mensaje de texto, jamás me agregó a facebook, ni hablar del mail, NADA. Tampoco era para tanto, claramente no era el hombre de mis sueños ni mucho menos, pero me sorprendió. Como sea, la vida continúa.
El viernes pasado estaba aceleradísima, intentando terminar de leer las últimas 5 páginas de un texto de mierda para ir a rendir un final al cual ni siquiera me iba a presentar, pero mis viejos me presionaron, en otras palabras, ir a que me corten la cabeza, cuando me llega un mensaje de texto. Abro el celular y, gran sorpresa gran, era este chabón. Esta fue la secuencia de mensajes:

Él: Todavía tengo derecho a réplica?
Yo: Andate a la concha de tu madre

Posta, ¿qué mierda esperaba? Sinceramente no sé cómo le dio la cara. La única forma de salirse con la suya en esta situación es ser realmente MUY guapo, el MÁS copado, Y el Dios Trueno en la cama, y este muchacho no era ninguna de los tres. Bien merecido lo tenía.
Día tras día veo a mis amigas martirizarse esperando mensajes de texto de chabones a los que les chupan un huevo, que son chotos y no las aprecian, y aun así ellas les dejan pasar todas. Incluso yo me he encontrado en la situación, pero no es cuestión de que los tipos se acostumbren a eso. Es cierto que a veces un pibe que vale la pena puede llegar a hacérnosla difícil, pero c'mon, mujeres, media pila, a hacerse valer un poco.
Justamente el lunes pasado salí casi arrastrándome de la psicóloga para encontrarme con mi amiga Marian. Después de oírme balbucear un rato sobre cómo nadie me quiere y por qué, puso sumano a modo de teléfono ajunto a su oreja y dijo "Hola, sí, ¿con el departamento de la baja autoestima, por favor?". En ese momento solo me causó gracia, pero conforme fueron pasando los días ese comentario siguió haciéndome eco en el marulo. Ahí comencé a retomar pensamientos que ya había tenido antes, en tiempos mejores, por ejemplo: No importa qué tanto valga la pena el chabón, yo valgo UNA BANDA, así que laburala, gil, LA-BU-RA-LA.
Durante mucho tiempo pensé que mi problema para conseguir una relación como la gente con alguien era que soy demasiado "picky", o "bitchy", o simplemente "unboyfriendable", como dirían los Magnetic Fields, pero estoy sospechando que quizás el problema no pasa por ahí, sino por otro lado. No está mal ser exigente con respecto a lo que busco, el problema es dónde. No puedo ir al antro más merquero y reventado de Buenos Aires con la intención de encontrar un chico sano, ni a ver a una banda esperando encontrar un músico modesto, ni a la Fuck Le Fashion buscando un chico heterosexual, es simplemente una mala estrategia. El otro día le dije a un amigo "A elegir mejor" y le gustó, me dijo que lo iba a poner en su tumba, que era un buen panegírico. Quizás para él era una frase apropiada, pero creo que a mi me calzaría más justo "A buscar mejor".
No está mal no ser confromista, especialmente si uno vale la pena, y tiendo a pensar que tanto yo como la gente que me rodea valemos la pena, así que a laburar, muchachos, que Roma no se hizo en un día.
Mi mamá siempre me cita una frase de no me acuerdo qué película, y de hecho no se si no la cité ya, pero me parece muy buena, y muy apropiada:

"Ten cuidado al buscar, porque para tí, niña, encontrar es muy fácil"

Y en cuanto al redactor de la Nah!, no sé, parecías un buen pibe, ojalá no seas un boludo, la próxima jugala mejor. Yo sé que la próxima la juego mejor.

lunes, 26 de julio de 2010

La llamada

"El universo no será justo, pero seguro tiene sentido del humor"
Esa y otra frase son lo único que rescaté de Sex & the City, y eso que me fumé las 6 temporadas. Terrible como suena, esa oración no deja de regir mi vida por más que lo intente. Un buen ejemplo de ello sería mi sábado por la noche. Paso a elaborar:
Habiendo salido miércoles, jueves, y viernes a romperme la cabeza con quienes serán referidos como "los franceses", el sábado me encontraba liquidada, y sin ninguna expectativa de salida, incluso llegué a considerar la idea de irme a dormir temprano. Resultando la última tarea imposible, comencé a evaluar la variable de un encuentro breve, un "booty call", si se quiere. No es que haya abandonado mi no dating policy, pero ésta conlleva ciertos problemas, entre ellos que estoy que ardo. Así que sin ser una cita, concluí que una monedita para el desahogo no es romper las reglas.
Esperé un par de horas webeando en la huev (¡ba-dum-pshh!), a ver si el caballero en cuestión se conectaba. Hiciéronse las doce y pico, y finalmente decidí quitarme el maquillaje, ponerme el joggin', clavarme las cremas para la cara y adjuntarme la caja de Honey Nuto's, todo lo cual me tomó aproximadamente 45 minutos. A mi regreso encontré que el muchacho se había conectado, e incluso me había hablado, sin embargo toda encremada y con una caja de copos a medias en la mano, el panorama no pintaba bien. Lógicamente blasfemé, cerré el msn, me metí en la cama y tomé los asuntos en mis propias manos. Si uno quiere algo bien hecho, tiene que hacerlo uno.
4:07 am
Pirú-pi-piru-birú-bip-piru... (así suena mi cel)
Número privado, pienso que es uno de los franceses.
Yo: ¿Holagj?
X: ¿Hola, Nati?

Ahí me doy cuenta que no es el francés.

Yo: Sí... ¿Quién habla?
X: Un amigo al que te encantaría conocer.

No sonaba como un turbio, de hecho, por como hablaba, sonaba como un cheto de la UBA, alguien que fue a ORT, o a un colegio inglés y se cree muy pillo, además, sabía mi nombre. Decido seguir charlando.

Yo: Ah... ¿Cómo es tu nombre, amigo?
X: Brian ¿Dónde estás? ¡Uh, me acaba de pasar un auto a mil!
Yo: En mi casa durmiendo.
X: (Comentarios de fondo) Uhh... ¿Sola estás durmiendo?
Yo: Sí... Sola. (Ahí la situación no pudo más que resultarme kármicamente divertida. Divertida y terrible)
X: ¿Y por qué sola, Nati?
Yo: Porque falló mi booty call.

Ahí, medio dormida, pienso que se trata de mi amigo Juano.

Yo: Ahhh, ya sé quién sos...
X: Soy Brian, ya te dije.

No, no era Juano. Supongo que tampoco era Brian, pero qué más da, seguí charlando.

X: Decime, Nati, te hago una pregunta. ¿Vos sos creyente?
Yo: Depende.
X: ¿Depende?
Yo: Claro, creo que me estás molestando.
X: Bueno, pero supongamos que sos creyente, creés en Dios, todo. Dios es bueno, es bueno, pero vos te mandaste bastantes cagadas en tu vida, así que como Dios es bueno no te va a mandar al infierno, pero te va a castigar, y tu castigo es que solo podés tener sexo en una posición el resto de tu vida, ¿cuál sería?
Yo: ¿Brian?
X: Sí.
Yo: Andá a tu casa... Hacete la paja... Y dejame tranquila.
X: Mmm... Bueno, la primera sí, la segunda puede ser, y la tercera (no sé que me dijo)... Te llamaré en un horario más apropiado.
Yo: Ajá. No puedo esperar.

Corto. Claramente la conversación no ha sido transcripta al pie de la letra, pero eran las 4 de la matina y eso es todo lo que recuerdo.

De más está decir que no había forma de que me volviese a dormir después de eso. Me quedé despierta hasta las 8 de la mañana escuchando Tom Waits y regodeándome en mi propia melancolía, en fin, todo muy sano. Conectose mi amigo Juano, quien me confirmó que a las 4 de la mañana estaba durmiendo y que no sabía quién podía haber sido este tal Brian. Totalmente trasnochada y confundida me tomé un vaso de cindor y haciendo un esfuerzo sobrehumano logré dormirme. Soñé cosas terribles.

Moraleja de la historia: no intentes combatirlo, el sábado a la noche es para salir y no hay tu tía. Brian, entregate, tu nombre es horrible.